viernes, 6 de noviembre de 2015

El básquet paralelo

El básquet surgió en diciembre de 1891 en Springfield, Estados Unidos, a través del profesor de educación física canadiense, James Naismith. La Asociacion Cristiana de Jóvenes donde trabaja, le pidió que creara un juego que se pidiera practicar bajo techo y en espacios pequeños.
Poco después de su invención, el básquetbol comenzó a conocerse en los sectores bajos de Estados Unidos, más precisamente en el gueto, donde ingresó a través de dos vías principales. La primera fue la creación y proliferación de las Asociaciones Cristiana de Jóvenes negras; y la segunda estuvo representada por estudiantes afroamericanos que practicaron el deporte en el ámbito universitario.
El origen del gueto se remonta hasta las primeras décadas del siglo XX. Entre 1916 y 1930 se produjo la consolidación inicial en Norteamérica cuando los negros del sur emigraron hacia las grandes ciudades del norte atraídos por el auge creciente de la industrialización.
La primera Asociación Cristiana de Jóvenes negra de los Estados Unidos fue fundada en Washington D.C., en 1853, por un esclavo libre. Luego de 1910, como resultado de un programa que apuntaba al gueto, fueron creadas 25 Asociaciones negras en 23 ciudades, tres de las cuales estaban en New York. “En 1896 había 60 Asociaciones negras activas en todo el país, mientras que en 1924 ese número ascendía a 160, con un total de 28.000 miembros”, señala De La Vega en “La gloria del básquetbol. Genealogía del dreamteam argentino”.
Alrededor de 1930, existían en los Estados Unidos dos importantes competencias de básquetbol profesional. La National Basketball League (NBL) y la American Basketball League (ABL). La primera, creada en 1898 por equipos de New York, Filadelfia, Brooklyn y New Yersey, no pudo consolidarse hasta antes de la Segunda Guerra Mundial. La segunda, constituida en 1925, fue uno de las primeras pruebas a ampliar el horizonte del básquetbol profesional en el nordeste de los Estados Unidos. Los equipos y los jugadores negros estaban prohibidos en cualquiera de las dos ligas.
La separación forzada de los negros determinó no sólo aquella particular geografía urbana, sino también el desarrollo de una estructura institucional paralela, que duplica —aunque no copia estrictamente— la organización social blanca.


    

En ese contexto de exclusión surgen a los principales grupos itinerantes del básquetbol afroamericano, de los cuales, los Globertrotters serían la versión más conocida. En el mismo camino de los “minstrelshow”, los primeros equipos peregrinos inauguraron una experiencia novedosa que conjugaba estrategias de vida y básquetbol, en el escenario de una profunda elaboración cultural.
Es aquí donde se comienza a observar una trasgresión del eje de este deporte, que se convierte en un bastión elemental para la construcción de la identidad en aquellos años. “El básquetbol, adquiría en la experiencia afroamericana las condiciones para su refundación. Tal apropiación, surgida como expresión genuina de la cultura del gueto negro, mezclaba show con deporte, trabajo con diversión, el arte y el pensamiento con los sentimientos de igualdad y orgullo racial”, explica De la Vega.


El pueblo afroamericano de los Estados Unidos encontró en el deporte un eficaz instrumento de cohesión e identidad racial. Los negros americanos se destacaron rápidamente y construyeron un rico entramado comunitario que les permitió progresar en aquel conflictivo escenario social, demostrando que el carácter popular que ya emanaba del básquet desde sus principios, abandonando el tinte elitista con el que se ideó. 

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